Opinión

El muro sin ladrillos

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El Daily Planet presenta, lleno de orgullo, a una gran corresponsal, nada menos que una Lois Lane moderna, de este 2016, que viene a darnos ese ángulo que no cualquiera puede ver y te hablará en tu idioma y directo, sin tapujos y sin límites #rayosequis #loislane


¿Para qué ladrillos si el muro ya está arriba? ¿Para qué pasar factura al vecino si ya millones levantaron de gratis la infame barrera del odio?

No fue necesario ni un gramo de hormigón, ni una palada de cemento, para solidificar la mezcla perfecta de racismo, misoginia y xenofobia en la noche misma de la elección del nuevo Presidente de los Estados Unidos de América.

La campaña republicana distribuyó con efectividad bloques de intolerancia y matonismo verbal para levantar una muralla mental que hoy demarca la era Trump.

Decir que  ésta será una era oscura, es insultar la belleza y serenidad de la noche. Es insultar la oscuridad de la piel de las millones de personas despreciadas por Donald Trump y sus electores.

Los bloques de odio se apilaron uno a uno durante una campaña que amontonó burlas a la persona con discapacidad, insultos al inmigrante, humillaciones al mexicano, al negro y al musulmán y hasta desprecio a veteranos de guerra.

¿Para qué ser políticamente correcto?  Ahora la retórica permite discriminar genuina y abiertamente. Y los analistas atribuyen a Trump ser el vocero de la incontenible ira contra la política tradicional.

La que inicia, pinta como una era de profunda división y si se quiere de una grosera rebelión. Ya no es necesario escudarse detrás de un silencio políticamente correcto. Basta con gritarle “taco, get back to México” al pasajero del metro. Basta con  gritarle “build that wall” a los estudiantes descendientes de migrantes. ¡La rebelión comenzó y son tantos los envalentonados!

Transcurridas 24 horas de la designación de Donald Trump como presidente electo, se ha generado una marejada de incidentes, choques y protestas que anticipan una crispación de dimensiones épicas. Hasta los encapuchados del Ku Klux Klan (KKK) tienen prevista su marcha de victoria en Carolina del Norte, para celebrar la llegada de Trump a la casa blanca.

Celebran la salida del primer Presidente Afroamericano en residir en esa casa. Celebran que se impidió a una mujer ser la nueva inquilina de esa mansión ubicada en la 1600 de la Avenida Pennsylvania y ser designada comandante en jefe de sus fuerzas armadas.

Celebran la libertad de comprar y poseer armas. Celebran la amenaza talvez irrealizable de renegociar tratados comerciales para regresar empleos e inversiones a Estados Unidos. Celebran, la reactivación de la economía y restaurar la grandeza de su país, aun cuando el actual mandatario bajó el desempleo del 10% al 4,9%.

 

Lo que más intriga de la nueva muralla mental que se levanta en Estados Unidos, no es que impide a alguien entrar, es que dificulta salir, genera un cerco que atrapa y asfixia a una buena parte del pueblo americano.
No extraña entonces, que aun sin que se conocieran los resultados en la noche de la elección, la página de trámites de inmigración de Canadá colapsó.

Trump no había ganado todavía, y ya muchos americanos querían escapar del encierro mental.

#ElMuro #Trump #Racismo #EEUU #Política

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