Editorial

Voto unánime: Carlos Chinchilla es el supervillano de la semana

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Pocas veces había sido tan fácil elegir el supervillano de la semana, en esta ocasión, toda Costa Rica sabe su nombre y conoce lo que ha hecho, pero, peor aún la deshonrosa forma en que deja la vida pública. Hablamos, por supuesto, de presidente del Poder Judicial, Carlos.

La cuestión es que, no contento con haber protagonizado en primera persona uno de los actos del drama del cementazo y salir airoso, pues en un principio no recibió más que una amonestación escrita, decidió acogerse a una pensión de millonaria de 9 millones de colones y, tras de todo, se le ocurrió demandar al Estado, porque – OBVIO – fue demasiado severa la regañada.

Tras semejante forma de despedirse de su brevísima presidencia en la Corte (apenas un año y dos meses), periodo en el que casi que por completo fue cuestionado por sus amistades políticas, no queda quien pueda decir de él que sale con la frente en alto, al menos no en público.

Desde el principio de su gestión, se publicaron las infames fotos de la Fiesta de la comida china y gaseosas en donde una comitiva integrada por legisladores y magistrados (entre ellos Celso Gamboa), festejaron su elección para encabezar “el menos político” de los Poderes de la República.

 

Tiempo después, cuando fue cuestionado por su relación con Gamboa, Chinchilla dijo no conocerlo más allá de lo laboral pero, cuando debía participar en el proceso contra el magistrado, se abstuvo hacerlo, alegando que sí había un vínculo amistoso entre ambos. ¿Entonces?

Como si fuera poco, Chinchilla, junto con el resto de la Sala III, fue partícipe de  desestimar la causa por presunto tráfico de influencias contra los diputados Otto Guevara y Víctor Morales Zapata en menos de un día.

Cuando fue cuestionado por este hecho ante la comisión investigadora de créditos bancarios, Chinchilla y los jueces justificaron que el registro de llamadas entre Juan Carlos Bolaños y los legisladores, presentado por el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), era “insuficiente para establecer una acusación penal”. Claro, porque las llamadas entre estos tres personajes no es razón suficiente para establecer en vínculo entre ellos.

Ante dichas declaraciones, Gamboa no tardó en dar fuertes declaraciones y culpó abiertamente a Chinchilla por la desestimación del caso, tildándolo de mentiroso.

“Señalo directamente al presidente del Poder Judicial, Carlos Chinchilla Sandí, como la persona que no pudo manejar este asunto, que tenía impedimento de conocer este asunto y que fue la persona que le miente a la opinión pública para generar controversia e inducir a error a los señores diputados y diputadas de la comisión del cemento, y después al pleno de la Sala III que vergonzosamente termina absteniéndose de declarar”, dijo Gamboa.

Justamente por dicha desestimación, el ahora expresidente de la Corte fue sancionado junto a sus compañeros de la Sala III la semana anterior. Sin embargo, la Corte Plena castigó a los involucrados solamente con  una leve amonestación escrita. La medida por supuesto molestó a los funcionarios del Poder Judicial, al punto que se manifestaron en contra.

Cabe aclarar que por esta misma acción, la Corte Plena suspendió a Berenice Smith  temporalmente de sus labores. ¿Por qué a Chinchilla y amigos no les aplicaron la misma sanción?

Para cerrarlo todo con broche de oro, el expresidente de la Corte afirmó que demandaría al Estado ante el Tribunal Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda para que se anule la acción administrativa en su contra, por que claro, ¿quién puede soportar tal abuso?

El circo continúa

Incapaz de salir discretamente por la puerta chica, nos enteramos que Chinchilla recibiría un pago de 112 MILLONES DE COLONES, por concepto de prestaciones y a pesar de haber renunciado, según un cálculo realizado por el Sindicato de Trabajadores del Poder Judicial (Sitrajud).

El cálculo de la absurda suma, se basa en el salario del exjerarca (alrededor de ₡9 millones) y su periodo como funcionario judicial (30 años).

Sin embargo, el monto final lo aprobará el Departamento de Gestión Humana del Poder Judicial.

Para ponerlo en contexto, si cualquiera de nosotros simples mortales renunciamos en este momento, no tenemos derecho a la cesantía, el cual representa el mayor monto de las prestaciones.

Sin duda, el maquiavelismo de este señor no conoce límites.

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